APROXIMACIONES A LA NOVIOLENCIA COMO ALTERNATIVA POLITICA: ALGUNOS CASOS COLOMBIANOS.

Claudia C.Caicedo C*.

¿Puede tener la noviolencia limites? Si le confeccionamos límites, ¿Perdería su legitimidad frente al violento/a o a los/as violentos/as? ¿ Cuando la actitud noviolenta sufre un golpe, en qué quedan sus principios? ¿Nos aproximamos a ella sólo como un acto de fe? Cuando nos desborda un acto violento o una acción violenta, ¿Tiene sentido aquí el perdón ético para recuperar el camino andado con la noviolencia?

Todas y cada una de estas preguntas quizás tengan apenas una sencilla pero abierta respuesta en este escrito, aunque la pretensión  es más bien girar alrededor de las dudas para enriquecer mucho más a fondo el tema de la noviolencia como alternativa política. Y para poder hacer un intento de respuesta, el camino escogido ha sido Colombia, un país que produce muchos sentimientos ambivalentes y que resulta especial por sus dinámicas actuales y lo que ocurre con su gente. No es mi pretensión hacer un análisis detallado del conflicto Colombiano, dada su complejidad, se requiere acudir a muchas fuentes y antes de entrar a la noviolencia, nos desviaríamos en muchas consideraciones. No obstante si es importante acudir a la historia de las personas sencillas y comunes y corrientes que han vivido y asumido con valor o con desesperanza convivir con situaciones difíciles pero que los impulsan día a día a vivir intensamente.

Lo que sigue será, en primer lugar, algunas consideraciones sobre los principales planteamientos de la noviolencia teniendo como marco conceptual el trabajo del profesor Mario López, cuyo punto de partida nos aproxima a otros autores y autoras teóricos y teóricas de la noviolencia desde muchos frentes.  En esta parte  se agregarán comentarios y algunos de los elementos que veremos posteriormente en los casos que pretendemos documentar. En segundo lugar abordaremos el caso de la comunidad campesina del Carare (Magdalena Medio), el recorrido de otras comunidades tanto indígenas como campesinas y algunos comentarios que últimamente han surgido en relación con la resistencia civil en Colombia.  Finalmente se harán algunas reflexiones sobre este camino andado y que nos dicen estas acciones a través de la mirada de la noviolencia.

1. ALGUNOS ELEMENTOS DE LA NOVIOLENCIA.

Mucho podría citarse en relación con la noviolencia, y no se trata aquí de pasar por alto las enseñanzas de sus dos más grandes representantes, Gandhi y Martín Luther King. Lo que intentaremos es hacer una aproximación al tema desde las propuestas del profesor Mario López y Pat Patfoort en la medida en que considero que son perspectivas cercanas al motivo de este ensayo siendo la primera más “universal” si se me permite el término, (además de ser mi marco conceptual de referencia) y la segunda, una aproximación a la noviolencia como reequilibradora de poderes tanto en la lucha política como en las repercusiones del proceso educativo que conlleva.

El punto de partida  a tener en cuenta es la imperfección de la paz, entendida como una construcción humana continua, que puede tener altibajos en su proceso y que es inacabada. Esto nos permite verla como alcanzable y posible. Esta especie de “alivio conceptual” ha sido producto de lo que considero un paso importante en los estudios para la paz, porque viéndola en su esencia más terrenal, nos permite el actuar en el aquí y el ahora entendiendo ello como parte del proceso de hacer las paces y planificar futuros pacíficos alcanzables.

Ahora bien, hablar de la noviolencia incluye en sí misma una forma de superar la violencia, más allá del no- ejercicio de la misma. Implica:

-         Denunciar y neutralizar todas las manifestaciones de violencia estructural.

-         Denunciar y neutralizar todas las formas de violencia directa.

-         Utilizar todos los recursos y medios positivos potenciales en todos los seres humanos, así como motivar los cambios esenciales en la actitud de las personas hacia la actuación y regulación pacífica de los conflictos. (MUÑOZ, 2001:180-183)

El profesor Mario López nos propone la siguiente definición de noviolencia: “Es la acción, el deber y el convencimiento por la justicia, dentro del respeto total de la persona y la vida de los adversarios, renunciando a todas formas de violencia” (LOPEZ MARTINEZ, 2002)

Se propone entonces un acción, deber y convencimiento, lo que implica un esquema de razonamiento que va desde la esfera personal hasta la esfera pública.  Pese a que se ha nutrido de tanto cultural como intelectualmente de tres tradiciones morales:

a)      Limitar la violencia

b)      Vivir en comunidades “pacíficas” armoniosas

c)      Construcción de modelos políticos y sociales para establecer la paz planetaria, tratando de poner distancia a los modelos políticos que establecieron la violencia como connatural al ser humano y la paz negativa.

En opinión del profesor Martínez, la noviolencia ha superado éstas tres dimensiones y ha cuestionado sus límites históricos y prácticos. De ahí que la imperfección de la paz y aceptar en casos extremos la defensa violenta pueden ser márgenes que la realidad misma ponen de presente a éste método. De ahí que se afirme que la noviolencia realmente es una construcción contemporánea que es necesario afinar con la práctica misma de sus enseñanzas y además es necesario reconocer que pueden haber existido experiencias de la noviolencia previas a este siglo, pero no reconocidas desde la historia que “formalmente” nos han contado.

Dentro de la pregunta ¿Qué es la Noviolencia? Cabe entonces ver los siguientes aspectos:

-        

Ese deseo de paz en el que coincidimos muchos ciudadanos y ciudadanas del mundo, puede buscarse mediante instrumentos con unos fines específicos. Aunque medios y fines pueden entremezclarse en el caso de la noviolencia. La noviolencia sería: <<(...) una metodología activa para influir en el curso y el resultado (pacífico) de un conflicto>> En este sentido puede ser:

-         PASIVA:  Cuando se trata de actos pacíficos cotidianos en los que no generamos violencia pero no somos conscientes de ello.

-         ACTIVA: Cuando hay una renuncia EXPRESA a la violencia, si nos encontramos frente a una situación que pudiera propiciar su uso. (MUÑOZ, 2001: 195).

También la noviolencia es una forma de ejercicio del poder, entendido éste como la capacidad potencial de hacer cosas, la facultad para hacer algo en clave de paz: << (...)saber cuánta capacidad tenemos y con qué potencialidad contamos resulta esencial para aprovecharla positiva, creativa y activamente en la resolución eficaz y duradera de conflictos o, al menos, en la transformación de los mismos>> (MUÑOZ, 2001:197) Por algo la violencia y algunas violencias son consideradas como un desbordamiento del poder.[1] Lo que se busca entonces con el ejercicio de la noviolencia es la recuperación del equilibrio del poder

En este sentido es interesante observar el planteamiento que hace la antroóloga Pat PatFoort  sobre su propia aproximación a la noviolencia: ella la plantea como la búsqueda de un equilibrio entre dos principios: la renuncia al ejercicio de la violencia y el ejercicio del propio poder o poder interno. Significa aplicar un esquema de noviolencia a sí mismo y a los otros, respetar a los demás y no dejar que sean violentos contigo mismo. Por esta razón ella incluye el término ISO-NOVIOLENCIA haciendo referencia al equilibrio necesario entre estos dos principios. Así, Patfoort lo plantea esquemáticamente y considero que integra los elementos de la noviolencia activa y pasiva, veamos[2]:

Recapitulando, tendríamos que la noviolencia es un método que supone el convencimiento por la justicia, dentro del respeto total por las personas, en su dignidad así como el respeto por el adversario, renunciando a todo tipo de violencia. Esta metodología se fundamenta en una corriente de pensamiento a partir de dos grandes líderes que han protagonizado movimientos sociales transformadores en la promoción de acciones no pacíficas. Supone un ejercicio individual y colectivo con un con convicciones profundas que en su forma activa denuncian toda injusticia no toleran las desigualdades, las violencias y la eliminación del otro/a y buscan bajar los niveles de daño y sufrimiento.

Dicho en éstos términos, es un método que puede adaptarse a cualquier ideología o doctrina, pues no supone la adhesión a una creencia religiosa o política sino que invita al cese del ejercicio de la violencia y la invitación al diálogo y la concertación. De ahí que Michael Walzer[3] la considere como una forma de abolición de la guerra de agresión y su transformación en lucha política, veamos:

La no-violencia invierte la escalada de tensión del conflicto y disminuye su número de crímenes. Al adoptar métodos como la desobediencia, la no- cooperación, el boicot y la huelga general, los ciudadanos del país invadido transforman la guerra de agresión en una lucha política. (...) el porvenir queda abierto a una lucha a largo plazo, una lucha que no eximirá de sufrir dificultades y dolor a los civiles, pero que será mucho menos destructiva que una guerra, por muy breve que ésta pudiera ser y cuyo desenlace (así lo asumimos) tiene posibilidades de resultar victorioso para esos mismos civiles. (WALZER, 2001:434-435)

Respecto de los principios de la noviolencia cabe mencionar y comentar brevemente algunos (MUÑOZ, 2001: 201-210)

a)      Recuperar la palabra y el diálogo como dones: Buscando nuevamente su fuerza vinculante en las relaciones humanas y como vehículo para la comunicación en búsqueda de las razones del otro/a. En este punto me gustaría apuntar que sobre la palabra y el diálogo habría que decir que se han hecho trabajos muy interesantes sobre la comunicación noviolenta tanto en el cotidiano como en el contexto de agresión y conflicto armado. Basta observar algunas de las aportaciones de Marshall Rosenberg[4] para constatar la relevancia de recuperar aspectos positivos de las culturas en la comunicación pero también transformar otros que son agresivos. Por otro lado, resaltaría la importancia de conocer cómo se hace la construcción del “enemigo” o el “adversario/a” y cómo podrían recuperarse elementos de esa comunicación, esto por el trabajo desarrollado por el grupo de periodistas Colombianos/as “Medios para la Paz”, que han asumido la tarea de elaborar un diccionario de “guerra” para “desarmar” las palabras y así “pacificar” el lenguaje.[5]

b)      Búsqueda de la verdad: Además de suponer la recuperación de la memoria que permita la reconciliación y la superación del pasado, considero que implica también el ejercicio de la transparencia y la honestidad en las acciones, lenguaje y compromisos una vez se asumen una realidad y unos hechos. Por otro lado, significa la recuperación de la confianza y la necesidad de rescatar el diálogo honesto, directo y solidario. “La verdad” no devolverá la vida a quienes ya murieron o no sanará a quienes ya han vivido situaciones de intenso dolor, pero sanará el deseo de venganza y dará una certeza mínima de justicia en las acciones por venir.

c)      Renunciar a la violencia como método y romper su espiral: Romper la espirar no es fácil y considero que en algunos casos puede representar una opción ética respetable aunque difícil según las circunstancias. Pero la renuncia a ella, denunciarla y condenarla supone entonces << (…)presentar propuestas alternativas y metodologías positivas para hacer política, superar conflictos y establecer marcos cada vez más amplios y compatibilidad social>> En este sentido la tarea no es para mártires, héroes o personas que simplemente se exponen, porque esta renuncia viene acompañada de la persuasión de que pueden existir caminos diferentes. Éste convencimiento puede llegar incluso a romper la ley del silencio, la falta de solidaridad  y capacidad de actuación colectiva que opera en situaciones en las que la capacidad de denuncia es mínima. Vale decir que el respeto profundo a la vida y dignidad humana no es algo que se “pierda”: cuando una comunidad está amenazada o una persona esta fuertemente presionada y su autoestima y autoconfianza minadas por el dolor y el sufrimiento, esto puede llevar a aceptar y permitir el crecimiento de la espiral de violencia. Pero sobre ello no es preciso un juicio de valor, sino todo lo contrario, la invitación de la noviolencia es arriesgarse a romper esa cadena y recuperar, recuperarse. En esto es muy importante el decidido empoderamiento de los y las liderezas o de una persona (adultos significativos, amigos/as, compañeros/as, etc.)[6] que surgen espontáneamente o llegan de fuera de la espiral.

Finalmente, en relación con los activistas de la noviolencia o los movimientos noviolentos, igualmente hay muchos ejemplos que pueden estudiarse, pero este no será el espacio para tratarlos. No obstante vale agregar algunas consideraciones que hace el profesor Mario López (MUÑOZ, 2001:215-228; LOPEZ MARTINEZ, 2002) que nos servirán para nuestra aproximación a los casos más adelante.

En primer lugar, la noviolencia entendida como alternativa política, podría tener en cuenta los siguientes elementos:

-         Asumirla como alternativa política, desprovista de ingenuidades: el hecho de adoptarla no es una fórmula mágica que asumirán todos los gobiernos democráticos o antimilitaristas. Su poder de convencimiento se evidencia pero no es indiscutible. Puede llegar a ser una forma alternativa que propicie cambios sociales.

-         Como práctica política se fundamenta en no renunciar a ningún método de combate salvo el uso de la violencia, y supone implicar muchos actores (otros gobiernos, medios de comunicación, organizaciones internacionales, ONG) Sin embargo, como veremos, debe cuidarse de no “contaminarse” de sus propios métodos, porque el movimiento en sí puede caer en situaciones perversas.

-         No tiene TODAS las respuestas, pero tiene un lugar político para invitar a las reformas, a las acciones constructivas, de autogestión y libertarias que permitan una reflexión sobre la necesidad de manejar la “cosa pública” con transparencia, consenso y procurando escuchar intereses colectivos para lograr hacer el espacio que se comparte a lo menos convivible.

Las anteriores consideraciones pretendían hacer una mirada general a los principales planteamientos de la noviolencia y hacer algunos comentarios y precisiones a propósito del tema de este escrito. A continuación, trataremos de abordar algunos casos desarrollados en Colombia y posiciones que han surgido en relación con las acciones de resistencia civil que se han dado últimamente por parte de comunidades indígenas y de campesinos frente a los actores del conflicto armado que se desarrolla actualmente en el país. Posteriormente, haremos un análisis sobre lo que nos han dejado estas acciones y desde la mirada de la noviolencia qué perspectiva nos ofrece. Es importante agregar que como se dijo, ésta alternativa tiene la ventaja que no es una filosofía y herramienta acabada y día a día con las experiencias e historias como las que veremos, se enriquece su análisis y quizás estas experiencias nos reafirman en su ejercicio.

2. CAMPESINOS DEL CARARE: EXPERIENCIA DE VIDA

La historia del grupo de colonos que poblaron la zona del río Carare en el Magdalena Medio, (corregimiento de la India, municipio de Cimitarra) esta bellamente recogida en una crónica denominada Hijos de la violencia. Campesinos de Colombia sobreviven a “golpes” de paz. Relata la historia de un grupo de campesinos que desde los años 50 venían padeciendo la violencia partidista, ocupación  de las FARC y posteriormente la arremetida paramilitar y las acciones de la fuerza militar Estatal. Entre 1977 y 1987 quinientos de sus 7000 habitantes fueron asesinados.

Es muy interesante la crónica de los hechos, aciertos y desaciertos en este movimiento. Lo que intentaremos recoger brevemente son algunos de los procesos que se dieron para la formación de la ATCC, Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare, que se declaró noviolenta y se establecieron como Territorio de Paz. En el año 1990 recibieron el premio Nobel Alternativo de la Paz y en la actualidad siguen con su movimiento. Veamos.

Como se dijo anteriormente, este grupo de campesinos y campesinas venían viviendo una situación de violencia que provenía de varios frentes. Surge un líder espontáneo que en muchas ocasiones desafió personalmente a la guerrilla y ello le dio su parte de supervivencia por mucho tiempo: Josué Vargas. Oriundo de Santander, sus primeros años como colono fueron duros y trabajó la tierra que hizo suya. Vivía ajeno al especial orden político que pasaba la región. El primer choque con la guerrilla lo tuvo en 1971 cuando un grupo de “envidiosos” querían parcelar su territorio, no las tierras que aún no había trabajado sino justamente la zona donde ya llevaba años cultivando. El cuarto frente de las FARC lo cita y después de un diálogo extraño…le dan permiso de estar tranquilo y despreocuparse de las amenazas. (GARCIA, 1996:166-168) En 1975 sus “problemas” fueron entonces con los militares, se le acusaba de colaborar con la guerrilla y además en esa época era necesario para la identificación con el carnet o lo que se conoce como libreta militar. Sus discusiones le hicieron merecedor de una persecución que lo hizo huir varias veces de la India.

Como si no fuera poco, la fama que fue adquiriendo Josué era de contradictor, de “meterle a la gente valores extraños”, así que nuevamente le llaman las FARC: <<En diciembre de 1984, escudándose en el argumento de que Josué era amigo del ejército, el comandante del XI, Ramón, quiso castigarlo inventándose una reforma agraria y eligiendo su finca para parcelarla y distribuirla entre un grupo de personas sin tierras.>> (GARCIA, 1996: 176-177)

Sin éxito esta vez, vuelve a hacérsele una convocatoria en febrero de 1986 a través de lo que las FARC denominaban justicia popular revolucionaria, pero igualmente no hubo éxito y el día de la reunión los asistentes quedaron más convencidos de las malas intenciones de la guerrilla y de la necesidad de defender la vida de Josué Vargas. Posteriormente llega el 5 de marzo que son las elecciones y buscando convencer a los habitantes de votar por la Unión Patriótica, Josué toma la iniciativa de negarse a recibir la papeleta de voto, iniciativa que siguen otros.  Cuando hubo las votaciones, la UP sólo recibe dos votos, lo que le cuesta la vida a dos de las personas más queridas de la comunidad y el tercero en orden tendría que ser Josué. Por esto huye a Bucaramanga. Después de muchas negociaciones, Josué logra que le concerten una reunión para recuperar sus tierras y poder regresar de su exilio. Regresa entonces en marzo de 1987, una época difícil para el corregimiento, pues con la llegada de los paramilitares se había intensificado la violencia y masacres. Nadie confiaba en nadie.

Todos sitúan el domingo 17 de mayo como punto de partida de las acciones: el capitán del ejército, Mauricio Betancur, reunió a 2000 personas en la cancha de la escuela y de plano los acusó de colaboradores con la guerrilla de las FARC y les ofreció armas además dijo que les tiene una sorpresa preparada: la llegada de un grupo de autodefensas de San Fernando que venían con él para instalarse en la India: “Ustedes tendrán que acostumbrarse a este nuevo poder” terminó, dando paso a uno de los integrantes para que hablara. Es aquí donde Josué, después de un largo silencio de la comunidad tomará la palabra y hablará lo que la población considera como el “Discurso Fundacional de la Reacción Pacifista”:

Señores militares, ustedes nos han prometido el perdón, pero yo pregunto: ¿qué es lo que tienen ustedes que perdonarnos? Ustedes son los que nos están violentando, nosotros no hemos matado a nadie. Además nos están regalando 400 millones de pesos en armas pagados por el estado y en cambio se nos crean problemas para darnos créditos.  Para la guerra hay todos los recursos disponibles pero para la paz hay que pelear cada peso. Vea capitán, ¿cuánta gente hay armada en Colombia? Haciendo un cálculo por lo bajo tenemos que hay unos 100.000 militares, otros tantos policías, quizás 20.000 guerrilleros, paramilitares autodefensas, sicarios y mafias no se sabe, y ¿me quieren decir ustedes de qué ha servido todo eso, qué han arreglado con eso? Nada se ha solucionado, mejor dicho en Colombia hay más violencia que nunca.  Nosotros hemos llegado a la conclusión de que las armas no han solucionado nada, de modo que no tiene objeto que nos armemos nosotros también.  Lo que necesitamos son créditos, herramientas, tractores y volquetas para mover la tierra. Usted como miembro del ejército nacional, en vez de incitarnos a que nos matemos los campesinos entre nosotros, tendría que cumplir con lo que está escrito en la constitución, que es defender el pueblo colombiano. Y con respecto a esos campesinos que usted nos trae de ejemplo, aquí todos los conocemos ¿Quién es usted Mojao? Usted era violento antes, cuando era amigo de la guerrilla, y lo es ahora cuando es su enemigo. Usted se la pasaba cada día trayéndolos  y llevándolos, colaborándoles y metiéndolos en las casas de los campesinos para que los comprometieran. Y ahora usted, que es un trásfuga, quiere que nos armemos y sigamos su ejemplo de violento. Señor capitán, puede usted llevarse a estos señores amigos suyos, no  nos interesan, no tenemos intención de irnos con la guerrilla ni unirnos con ustedes ni irnos de la región.  Nosotros tenemos que buscar nuestra propia solución. (GARCIA, 1996: 189-190)

2.1 LA ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES CAMPESINOS: COMUNICADOS DE NOVIOLENCIA Y PRINCIPIOS.

Después de ese día, comenzaron a reunirse y a establecer qué tipo de acciones podrían tomar dada la magnitud de las palabras de Josué que había desafiado a dos de los actores. El procedimiento a utilizar fue reunirse con cada uno de los actores del conflicto y manifestarles su decisión de declararse territorio de paz. Así, se reúnen con la guerrilla de las FARC. Algunos de los planteamientos fueron los siguientes:

No somos enemigos de ustedes, al contrario, hemos sido amigos y coincidimos con la mayor parte de sus planteamientos, pero discrepamos rotundamente de sus métodos: para nosotros el derecho a la vida es sagrado y la ley del silencio es un crimen.

(…) como población directamente afectada exigimos el derecho que nos asiste a resolver por nosotros mismos nuestros propios problemas.  Déjennos actuar solos e independientes para conseguir la paz y el desarrollo.  Si hay alguien a quien la guerrilla acuse, que lo entregue a la Asociación, pero que no lo mate.

No les pedimos que abandonen la región, porque ustedes tienen, al igual que todos los Colombianos, derecho de estar en cualquier parte del territorio, pero hagan la guerra por su cuenta y no nos molesten.

Ni un campesino más muerto por la guerrilla. Si tienen algún problema con alguno, nos lo entregan a la Asociación.

No se obligue a nadie a colaborarles contra su voluntad, si alguien quiere hacerlo, lo hará individualmente bajo su responsabilidad.

No nos visiten en las casas, porque eso nos compromete, ni convoquen al campesino a más reuniones.  Si quieren hablar con nosotros diríjanse a la Asociación y convenimos una cita públicamente con asistencia abierta. (GARCIA, 1996:206)

Comenzó a expresarse de manera colectiva una “particular filosofía de la paz basada en el principio de la noviolencia activa”. Había nacido la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare, y escogieron como lema  Por el derecho a la vida, la paz y el trabajo.

De ahí en adelante vendrán los principios fundamentales del movimiento:

-         Romper la ley Criminal del Silencio. Hablar alto, nada debe ser ocultado.

-         Recuperar la confianza en sí mismos para poder desarrollar todas las potencialidades que el ser humano lleva dentro. Por tanto el primer objetivo de la organización fue acabar con el miedo y la incertidumbre. El trabajo colectivo era imperante: ante la exclusión, buscar el apoyo de grupo, individualmente somos débiles pero en grupo somos fuertes. Así se consolidó el principio “siempre unidos y juntos, nunca solos, a las cosas importantes vamos todos”[7]

-         “Claridad”: lo que puede ser interpretado como transparencia, que significa informar a todos los grupos armados de lo que se hablaba con cada uno de ellos. De ahí en adelante cualquier comunicado, acción o pregunta siempre se hacía en público. Además todas las reuniones se grabaron en cintas de casete para cualquier duda. Ejemplo de ello es cuando una periodista en tono suspicaz le pregunta a Josué sobre la violación de derechos humanos en la región, él le dice que con gusto le responderá, y luego de un rato en la audiencia pública reformula la pregunta de la periodista y se la responde. Para que no queden dudas. (GARCIA, 1996:256)

-         Se habla siempre con frases como “con la verdad en la mano”, “de corazón a corazón”, “nosotros somos sinceros”, “tenemos que hablar todo en público”, “Estamos aprendiendo a aprender”. El cambio del lenguaje fue significativo y conmovedor.

-         “Entender a los que no nos entienden”: significaba la búsqueda de contacto con todos los grupos para conocer sus posiciones, tratar de entender a los oponentes, darse a entender ellos mismos (ATCC) y si era posible llegar a acuerdos de no –agresión

-         “Amansar las fieras”: significa parte de una estrategia que consistía en el acercamiento humano y el trato hospitalario con los que se declaraban enemigos, como forma de desactivar la agresividad.[8]

Bajo estos principios comenzaron a trabajar activamente como Asociación para presentar proyectos de desarrollo en el corregimiento y a hacer ajustes y demandas específicas. En esa tarea y la de  convocatorias a organismos nacionales e internacionales, colaboró activamente MIGUEL BARAJAS, “El doctor barajas”, ingeniero agrónomo que conoció a los campesinos de la india en el Foro por la Paz de agosto de 1987 en Cimitarra. Había sido ingeniero del Instituto Colombiano para la Reforma Agraria INCORA, y persona conocida en todo el departamento de Santander. A principio de 1988 fue nombrado director de INCORA Cimitarra. Una vez se conoció con Josué, se crearon vínculos muy estrechos y posteriormente Barajas sería el Director Técnico de la ATCC y además asesoraría técnicamente en la presentación de proyectos como en el contacto con Bogotá y demás entidades que apoyan la Asociación. Se vincularían entidades tanto medios académicos, el CINEP, la Universidad de los Andes, la Universidad Javeriana y se buscaba potenciar tanto los proyectos de desarrollo como fortalecer la experiencia que se había consolidado, compartiéndola con otros sectores que pudieran estar en igual situación.

Lo que ocurre durante dos años es que la prensa nacional se interesa por la experiencia y el vínculo con las Universidades hace que la experiencia salga del país, se organiza un Foro Educativo en la India los días 28, 29 y 30 de agosto al que asisten personas del CEDE, CINEP, miembros de la Universidad Nacional, de la Unab de Bucaramanga, Incora, entre otros. En este foro se pretendía dar un paso más de avance de la experiencia no sólo en los logros para mantenerse como territorio de paz sino en la necesidad de una experiencia educativa para la paz. Termina con un comunicado al presidente de la época Virgilio Barco, a quien le renuevan su declaración como Territorio de Paz.

2.2 ¿ACIERTOS Y DESACIERTOS?

No sería justo hacer un juicio de valor sobre el presente o futuro de una organización, pero lo que si es interesante de esta experiencia es que pese a la muerte de su más carismático líder, contrario a lo que se pensaría, la Asociación persiste, analizando sus aciertos y desaciertos que considero valiosas enseñanzas en el ejercicio de la noviolencia.

Cuando se cumple el segundo aniversario de la fundación y funcionamiento de la ATCC, el 29 de junio de 1989 el balance era más que positivo. Los asesinatos se habían detenido, ningún campesino murió en manos de los grupos armados. De los proyectos de desarrollo presentados  algunos se estaban ejecutando y otros estaban a punto de empezarse. La ATCC seguía con su dinámica de trabajo, movilización etc. Mantenían contacto directo con Bogotá y las instituciones y ONG respectivas.

No obstante, desde septiembre del mismo año nuevamente la violencia se recrudece y empiezan a llegar muy cerca del corregimiento tanto guerrilla como paramilitares. La situación del país se agrava por el asesinato del líder político Luis Carlos Galán, y las contradicciones que genera el magnicidio que señalan a los paramilitares como responsables.

Estos hechos son de gran relevancia para ver con perspectiva aciertos y desaciertos en el complejo ejercicio de la noviolencia. Ante la gravedad y el peligro inminente de ser nuevamente objeto de violencia, se solicita a la ATCC que colabora en posibles alternativas y el 8 de diciembre se decide convocar al Gran Diálogo para la Paz donde la asociación invitó a la guerrilla, ejército, iglesia, empresarios, sindicatos y partidos basados en ocho puntos que expresan la filosofía de la ATCC:

Considerando:

Que entre los hombres siempre hay desacuerdos.

Que con el diálogo los desacuerdos engendran progreso, sin diálogo engendran violencia y miseria.

Que en la región hay organizaciones y líderes en desacuerdo. Si no hay diálogo se recrudecerá la violencia.

Que la violencia se ha agravado en la ciudad de Cimitarra y en los campos.

Que a pesar de la buena intención del gobierno no se ha prestado la debida atención al desarrollo integral de la región.

Que sin desconocer las causas que han engendrado la violencia de la extrema izquierda y la extrema derecha las víctimas son las personas indefensas que buscamos soluciones a los problemas por la vía constitucional y legal.

Que las organizaciones y representantes institucionales deben dialogar con las comunidades para acordar estrategias y compromisos que garanticen el progreso de la región.

Que somos conscientes que en Cimitarra y alrededores, por acción u omisión, voluntariamente o presionados, todos somos responsables de la actual situación de violencia. (GARCÍA, 1996:270)

Esta convocatoria despertó suspicacias por varias razones, y allí es donde encontramos algunos elementos de análisis:

-         Todos y cada uno de los actores del conflicto sospechaban que la ATCC tenía información valiosa de cada uno de ellos que podría comprometerlos públicamente y los perjudicaría a cada quien en su “bando”. Además Josué y Barajas habían estado trabajando en un “trabajo muy especial” en Cimitarra, lo que les implicaba cierta distancia con los demás miembros de la asociación y la sensación de que el principio de transparencia tantas veces alegado, se estaba perdiendo.  En efecto, Josué y Barajas habían recibido una oferta de contar la historia de los campesinos del Carare a la periodista Silvia Duzán que, fascinada con la experiencia de paz en esta parte del Magdalena Medio, les había ofrecido elaborar un guión donde ellos dos serían los protagonistas y la BBC de Londres ya estaba tramitando sus visas para viajar. Ni los más cercanos a Josué conocían de  estos planes.  Por otro lado era cierto que tenían información importante que se guardaba en la caja fuerte de la Asociación. Ninguno imaginó que este hecho fuera utilizado por Miguel Barajas como “ultima ratio” en la reunión que sostuvo la Asociación con el alcalde y los mandos de policía de Cimitarra, para argumentar porqué debían protegerlos y porqué podría ser peligroso matarlos (a Josué y al mismo Miguel, que estaban amenazados).[9]

-         Por otro lado, Manuel Barajas, además de ser el director técnico en sus discursos y en la forma como presentaba la asociación siempre lo hacía en primera persona, haciendo alarde de sus propias acciones además de haber coqueteado con la posibilidad de lanzarse a la política como Alcalde. Veía que era una experiencia necesaria de “capitalizar” y públicamente lo manifestaba tanto en los escenarios académicos como en la prensa escrita.  Esto le generó el malestar dentro de algunas personas de la asociación así como odio por parte de los grupos armados que veían en él un agente peligroso y con poca legitimidad ya que no era campesino como los otros, y por tanto no hablaba “por ellos”.

El 26 de febrero de 1990, mueren en Cimitarra Josué Vargas, Manuel Barajas y Silvia Duzán. La información clave de la ATCC había sido ofrecida a los actores armados que amenazaban a los dos líderes, por el secretario de la misma: Atuesta. La Asociación se había sostenido bajo unos principios que sus cabezas visibles habían hecho a un lado por el manejo de éticas muy diferentes, tal y como reflexiona Manuel Serna, actual director:

En este punto cabe hacer una reflexión. Significativamente las tres personas claves en el desenlace violento del 26 de febrero fueron ajenos a la comunidad de la India y ninguno de los tres era campesino. Cada uno actuó de acuerdo a su lógica. (...) Barajas, un universitario que inyecta a los campesinos el sentido de trascendencia misional de la obra que han emprendido, los convierte en instrumento de “grandes cosas”, intervención política, denuncias, ejemplo para el planeta.  Atuesta: un profesional del activismo social, sin raíces en la comunidad campesina, que no tiene escrúpulos para traicionar aún cuando sea según él, para evitar un mal mayor. Duzán: una profesional de los medios que ve en la India “su” gran historia para exportarla al ancho mundo, sin sospechar el peligro que ello suponía para sí misma y los demás. Los tres actúan clara y honestamente de acuerdo a sus valores. (GARCIA, 1996:300)

¿Cómo se reaccionó y qué pasó después? Allí esta el balance de aciertos y desaciertos: lo primero,  no pidieron ninguna venganza o castigo. Se enteraron de todo lo sucedido, los más allegados a Josué, pero a la comunidad no les contaron sus intenciones de irse de La India y lo que ocurrió con Silvia Duzán. Consideraron que pese a la transparencia que los había caracterizado, era importante dejar la imagen que todos tenían de Josué.

Pese a haber conocido muy detalladamente los autores y la forma como se tramó el asesinato no dieron ningún nombre y siempre se señaló a los culpable como “los enemigos de la paz”. Así que cada vez que les preguntaban si sabían qué había pasado y quiénes habían sido, siempre respondían “fueron los enemigos de la paz.

En tercer lugar entendieron que el movimiento tiene que trabajar muy discretamente en sus comunidades del Carare sin grandes despliegues publicitarios ni presencia de instituciones que hicieran visible afuera la gestión de la Asociación. En este sentido y por las vivencias es comprensible, así que como arriba quedó planteado la necesidad de establecer lazos nacionales e internacionales, considero que es importante analizar cada caso en su contexto. El aprendizaje de este puñado de campesinos es que la noviolencia activa puede y quizás necesita, en un momento histórico, prescindir de esa publicidad y lazos.

Finalmente, de ahí en adelante la dirección social, política e ideológica de la Asociación sería orientada por una base exclusivamente campesina. Y en este punto han cumplido desde siempre. La experiencia les enseñó que sus intereses y sus proyectos podían estar asesorados pero eso era diferente a la parte directiva de la Asociación. Esto también hacía parte de su actuación discreta. De ahí que en buena parte se le debe a la ATCC en sus primeros cinco años a desmantelar el complejo paramilitar no tanto por la denuncia como por la persuasión que ejerció sobre varias comunidades que bajaron y retiraron su apoyo a las autodefensas.

Lo que sigue, es la permanencia del movimiento con estos ajustes y un ejemplo del que quizás conocen muy poco. Cuando reciben el Nobel Alternativo de la Paz y en 1995 el premio anual otorgado por Naciones Unidas “We are a People”, nos siguen sorprendiendo con su sencillez de argumentos para construir la paz.

Igualmente, lo que podemos ver es cómo se construyó un proceso que tuvo su génesis en una situación de niveles altísimos de violencia directa e históricos, pues desde los años 50 y 60 se gestaron allí, como en otros lugares de Colombia, situaciones parecidas de conflicto armado. Lamentablemente no es objeto de este ensayo narrar el proceso histórico pero lo que si podemos afirmar es que la forma como poco a poco cada grupo armado va cediendo uno a otro el paso para luego poner a la población civil en una situación crítica, es muy similar a lo vivido en buena parte del territorio Colombiano tanto en el pasado como en el presente. Así que lo que veremos a continuación son movimientos con génesis similares y con coincidencias en su renuncia a la violencia y en su forma de operar.

3. OTRAS EXPERIENCIAS: INDÍGENAS DEL CAUCA, LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES, RESISTENCIA CIVIL NOVIOLENTA.

Podemos citar varias experiencias de resistencia y quizás el objeto de citarlas obedece a su actualidad. En el caso  de los indígenas del cauca, el método utilizado ha sido la formación de Asambleas Permanentes. Actualmente existen asambleas en los resguardos de Toribio, Jambaló, Caldono y Tacueyó (Cauca) No se consideran desplazados por la violencia sino asambleístas lo cual les da un status diferente además recibir apoyo de CRIC (Comité Regional Indígena del Cauca), de los cabildos, de las autoridades indígenas de la región y buscan apoyo de la comunidad internacional. El gobernador del Cauca, Floro Tunubalá, también indígena, apoya esas medidas y gestiona por su parte ante el Gobierno Central. Las características de este movimiento han sido de renuncia a la violencia agregando a las históricas reivindicaciones de los resguardos indígenas. El respaldo constitucional legitima esas demandas. La decisión de tomar medidas fue en enero de 2002 por la asociación de Cabildos del norte del Cauca junto con el CRIC. Cuentan con una red de internet que les ha servido como comunicación con el exterior (el caso de los indígenas de Toribío cuando sufrieron un ataque de las FARC fue donde se vieron las utilidades de este sistema en casos de emergencia) ¿Cuáles fueron sus objetivos?:

Resistencia para situaciones de emergencia, guerra, desastre natural o imposición de modelo económico.

Consolidación de procesos organizativos

Reconocimiento de las autoridades, derecho propio, decisiones políticas y autonomía territorial de los pueblos indígenas.

Promoción de huertas comunitarias para garantizar la seguridad alimentaria.

Podemos ver allí también entre otras medidas como sistemas de alerta temprana, un  fondo comunitario de emergencia y proceso formativo integral para la defensa del Plan de Vida de los pueblos Indígenas, también se ha obtenido el apoyo de organizaciones internacionales.

Otros ejemplos de este tipo de acciones de resistencia recogidos por LUIS EMIL SANABRIA DURÁN, en su artículo Resistencia Civil Contra la Guerra… un Camino a Seguir:

- Comunidad de Paz de San José de Apartadó (Antioquia), creada el 27 de marzo de 1997: acoge principios como: participar en trabajos comunitarios, no injusticia e impunidad de los hechos, no participar en la guerra en forma directa o indirecta, no portar armas, no manipular ni entregar información a ninguna de las partes.

- Comunicado de los Gobernadores Indígenas de Urabá (Antioquia) en octubre de 1994 donde se declaran neutrales frente al conflicto armado.

- Asamblea Nacional Constituyente de Mogotes (Santander), octubre de 1999 en la que se proclama la resistencia y la exigencia civil de participación en el desarrollo local. Es el pueblo que inició por primera vez uno de los mecanismos de participación ciudadana que ofrece la Constitución Colombiana de 1991: la revocatoria del mandato. Lo hicieron con su alcalde, al revisar su gestión y verificar el incumplimiento de sus compromisos programáticos. A esta iniciativa se han sumado comunidades como las de San Gil, Vélez y Socorro.

- Comunidad, Territorio y Municipio de Paz en Asamblea Municipal Constituyente del Municipio de Tarso (Antioquia) fundada en octubre de 1999 y sus fines principales son buscar salidas a la crisis municipal y generar un modelo de desarrollo local.  Además quieren multiplicar la experiencia a nivel regional.

- Consejo Municipal de Conciliación y Desarrollo Social de San Luis (Antioquia), creado en 1997 y pretende buscar una salida al problema socioeconómico que afecta el municipio gracias a la presencia de los actores armados en el municipio.

- Samaniego Territorio de Paz (Nariño): creada entre 1998 – 2000 en una población que además de la presencia de los grupos armados sufre las consecuencias de los cultivos de uso ilícito.

Lo que hay de común en todos ellos es la coincidencia en la renuncia a la violencia y sobre todo a ser objeto de la violencia. Hay también una conciencia de que en algún momento se ha participado como violentos pero que es necesario parar. Otro elemento en común es el desarrollo de estrategias de diálogo, llegada a parciales acuerdos humanitarios y construcción de proyectos locales de desarrollo.  Lo que podría diferenciar a éstos movimientos de los indígenas es que en éstos últimos existen claras reivindicaciones históricas que con el uso de la noviolencia como método de lucha, que buscan además su autonomía como pueblos indígenas.  En este sentido pese al respeto que se les ha otorgado a través de la carta política y la defensa de sus derechos fundamentales es claro que algunos actores armados les consideran mucho menos que las comunidades campesinas. El caso de los indígenas del Cauca es para estudiarlo muy a fondo, desde la génesis del movimiento Quintín Lame hasta la posesión de Floro Tunubalá como Gobernador del Departamento, que también le ha significado un proceso importante reivindicativo de cara a la sociedad Caucana.

De todas estas experiencias habría que preguntarse ¿de qué resistencia civil estamos hablando? ¿O más exactamente de cara a quién o quiénes van estas acciones? Coincidimos en los factores de violencia armada, estructural de la zona con la poca o nula presencia del Estado, y aunque hay en algunos de los comunicados demandas al Estado, lo que si es un referente es la Constitución como acta fundacional a hacerse cumplir y los derechos humanos y la dignidad humana por encima de cualquier entidad. Con su ejercicio autónomo de supervivencia las instituciones o el marco de referencia que existe en el municipio o en un corregimiento, simplemente es sustituido por una democracia basada en la iniciativa ciudadana que se autorregula. En ningunos otros como en esto ejemplos vemos a la noviolencia como proyecto político independiente, como omnicracia e iso - noviolencia, si que quiere. Y ¿qué sigue?

4. REFLEXIONES FINALES

Retomando las preguntas formuladas al principio de este escrito, sobre los límites de la noviolencia y lo que puede ocurrir en el proceso, hicimos un recorrido silencioso, sin pretensiones, donde los casos documentados nos muestran el camino andado, los aciertos y desaciertos y la necesidad de tomar una postura firme cuando se opta por la noviolencia, aún sabiendo que pueden haber bajas.

Es preciso resaltar la noviolencia como proyecto político es una opción ética que busca retomar valores fundamentales en el ejercicio de la democracia, quiero decir, que no se ha inventado algo nuevo sino que ha propuesto un a vía que estaba allí aguardando pero que históricamente no se pensaba que era posible: la renuncia a la violencia o más bien a la fuerza como persuasión para el uso y abuso del poder.

La invitación abierta y democrática de su ejercicio, entendiendo racionalmente el manejo y ejercicio del poder así como el valor de la transparencia y la honestidad en la comunicación, como una forma de hacer política bajo las decisiones por consenso. En los casos ilustrados, la fuerza del colectivo para hacerse escuchar con imaginación y dignidad, no deja de enseñarnos. Quiero decir con esto último que con estos ejercicios noviolentos se ha logrado desenmascarar los abusos por parte de cada uno de los actores del conflicto armado y ello ha servido positivamente para plantearse al interior de las comunidades la recuperación del ejercicio de la ciudadanía plena. Los discursos poéticos estudiantiles de los 70’s (válidos en su época) o acordes con proyectos políticos comunistas, son sustituidos por un sencillo grupo de la sociedad que apela a lo más elemental que pueden tener derecho los seres humanos de cara a las elucubraciones técnicas sobre la paz.

Ahora: ni en las situaciones más críticas estas poblaciones han vuelto a la violencia, lo que significa una luz de esperanza. Sin embargo, en la coyuntura, algunos autores le exigen a la resistencia civil objetivos claros o que se “defina”, así el historiador y actual concejal de Bogotá Juan Carlos Flórez afirma que:

Buena parte de los grupos que proclaman su adhesión a la resistencia civil aún no logran definir su actitud frente a la fuerza estatal. Y tal vez allí radique una de las grandes debilidades de una parte del movimiento de resistencia civil, ya que si no se acepta que el Estado defienda a la sociedad, resulta una terrible paradoja. (REVISTA SEMANA, 2002)

Agrega que históricamente los movimientos sociales se han caracterizado por una clara definición de objetivos y una convocatoria masiva en apoyo de los mismos. Identifica que los varios movimientos aislados de resistencia han sido bien contra la guerrilla, bien contra los paramilitares, o contra la guerra, y en el caso bogotano, el Alcalde Antanas Mockus ha definido la resistencia como:

Consiste en exteriorizar el rechazo que sentimos hacia los violentos y hacia los actos que amenazan la vida de las personas y las obras e instalaciones importantes de la ciudad.  Lo único que no puede arrebatarse al Estado y asumirse como cosa de la ciudadanía son las armas, que deben estar monopolizadas por el Estado. La resistencia civil es dejar de organizar grupos de justicia privada y permitir la acción de la fuerza pública, con los límites que fija la constitución y el Derecho internacional Humanitario. (SEMANA, 2002)

En relación con esta crítica vale la pena decir que si en algo existe coincidencia es en la renuncia a la violencia de todo tipo y de quien venga. El llamado de atención que hace Flórez es quizás a que no se reivindica quién debe encargarse de la cosa pública ni se legitima a nadie en especial, sino que se renuncia a “ser objeto de “ y se solicita el respeto de esta posición así como se proponen estrategias de desarrollo y que los dejen trabajar. Insiste en que aún no se logra definir su actitud frente a la fuerza Estatal. En este sentido, agregaríamos una reflexión muy a propósito del tema que hace Randle:

Cuando la resistencia civil tiene como objetivo acabar con una injusticia específica (...) se hace un desafío limitado a la autoridad del gobierno; por lo general no se discute su legitimidad, sino simplemente su derecho a aprobar o hacer valer determinadas leyes, o tolerar ciertas prácticas dentro de la sociedad. (...)la resistencia civil puede apuntar a menudo contra algún aspecto particular de la política de gobierno y no contra el régimen como tal. (RANDLE, 1998:114-155)

La lectura sobre éstas y otras reflexiones que se han venido haciendo sobre la coyuntura de estos movimientos en Colombia, es que el contexto político en el que se encuentra el país, si se me permite, es que se le está exigiendo demasiado al mecanismo utilizado y como vimos en el caso de la ATCC, presionar puede tener alcances y desenlaces que no imaginamos.

Sigo pensando que la noviolencia es una respuesta contestataria franca y honesta, pero la perspectiva hacia el futuro no puede sino plantearse en el corto plazo, con la construcción de pequeños acuerdos. Es necesario tener la claridad a quienes se asumen militantes, que es una opción de vida que no es fácil y que no es color rosa, así como tampoco es fruto de una moda y no se agota cuando la violencia cesa, pues es necesaria la reconciliación para mantenerse y seguir constuyendo.  Quizás esto último es necesario repetirlo: su ejercicio es pausado, creativo, de efectos en el corto, mediano y largo plazo, así como es precisa la mesura en la convocatoria de sinergias externas (nacionales, internacionales y/o técnicas, entre otras) y en ello tienen mucho que enseñarnos algunas de las experiencias relatadas.

Es necesario igualmente plantearse que la noviolencia como proyecto político puede prestarse para maniqueísmos, pues en el caso Colombiano, fácilmente podrían deformarse los propósitos de la noviolencia como insignia de cualquier campaña, provenga de quien provenga, o como paliativo temporal para acabar con un síntoma y no con la enfermedad.  Por ello es indispensable que el mecanismo no sólo se agote como una herramienta de lucha sino que se entienda en toda su complejidad, acompañado con posibilidades de planear futuros pacíficos y siempre aprendiendo de las experiencias ya vividas:

Hoy sabemos que la comprensión de la incomprensión es una condición necesaria para que los cambios sociales que queremos se puedan realizar sin violencia (Apartes del discurso ofrecido en la ceremonia de entrega del Premio Nobel Alternativo a la ATCC)


BIBLIOGRAFÍA

ARTICULOS DE REVISTA:

-         ¿Cuánto Aguanta la Resistencia?.REVISTA SEMANA. Edición 1077. Bogotá, Diciembre 19 de 2002.

-         La Resistencia Civil. REVISTA SEMANA. Edición 1076. Bogotá, Diciembre 12 de 2002.

-         Indígenas Paeces. REVISTA SEMANA. Edición 1061. Agosto 30 de 2002

-         Al las Puertas de la Resistencia Civil. REVISTA SEMANA. Edición 1005. Noviembre 23 de 2001.

-         Gritar en Sueños. Violencias, comunicación y paz. REVISTA DIÁLOGOS DE LA COMUNICACIÓN. Revista de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, FELAFACS.  No. 59-60, Octubre de 2000. Lima, Perú.

DOCUMENTOS TOMADOS DE PAGINAS WEB:

-         El Proyecto Político de la Noviolencia. LOPEZ MARTINEZ, Mario. Página web de la Universidad de Granada.

-         Qué es la Noviolencia. LOPEZ MARTINEZ (2002) En página web: www.colombia-noviolencia.gov.co/html/noviolencia.htm. Consultada el 24 de marzo de 2003.

-         Los indígenas del Cauca Resisten en Asambleas Permanentes. Página Web- Planeta Paz. SECTORES SOCIALES PARA LA PAZ EN COLOMBIA  Bogotá Agosto de 2002. Consultada el 20 de marzo de 2003.

-         La resistencia civil contra la guerra....un camino a seguir. SANABRIA DURAN Luis Emil. Página web REDEPAZ. Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra. Sección Publicaciones. Consultada el 25 de Marzo de 2003.

-         GARCIA, Alejandro (1996). Hijos de la Violencia. Campesinos de Colombia sobreviven a “golpes” de paz. Madrid, Los Libros de la Catarata.

-         MUÑOZ, FRANCISCO Ed. (2001) La paz Imperfecta. Granada, Instituto de la Paz y los Conflictos. Editorial de la Universidad de Granada.

-         PATFOORT PAT (1984) Une Introduction a la nonviolence. Présentation d’un schéma de raisonement. Bruselas, Internationale van Oorlogstegenstanders.

-         RANDLE, Michael (1998). Resistencia Civil. La ciudadanía ante las arbitrariedades de los gobiernos. Barcelona, Paidós.

-         SIMON. Pablo (1991) La Noviolencia. Madrid, Instituto Emmanuel Mourier (No. 21).

-          

-         UNESCO División para la Promoción de la Calidad en la Educación. (2002)  Best Practices of Non-violent conflict Resolution in and out – of – school. Some examples. París, UNESCO ED.

-         WALZER, MICHAEL (2001). Guerras Justas e Injustas. Un Razonamiento Moral con Ejemplos Históricos. Barcelona, Paidós.



[1] Por ejemplo, la violencia intrafamiliar es considerada un abuso del poder en el ámbito de la familia. Es en la familia donde aprendemos por vez primera a regular nuestros conflictos. Un abuso del poder en este contexto supone el sometimiento de sus miembros.

[2] Este esquema lo he extraído del libro Une Introduction a la Nonviolence. La Traducción es mía.

[3] Aunque incluir a Walzer en este ensayo precisamente con esta obra puede ser inadecuado, no obstante me llamó la atención que el epílogo de su libro se tratara justamente de la noviolencia como “método” eficaz y algunos de sus comentarios que se extraen para este ensayo. De todas formas no hay un compromiso claro con ésta cosmovisión desde su inicio pues se asume la noviolencia, como no – violencia.

[4] Su obra más importante ha sido  Las palabras son ventanas. Y ha trabajado una “técnica” de comunicación asertiva “mensajes jirafa”y “mensajes chacal” que ha tenido sus aplicaciones en algunos contextos de Colombia y que buscan reducir la tensión y la agresividad en la comunicación. Puede consultarse su bibliografía y aportes en www.cncn.org y debe tenerse en cuenta que además de la técnica asume también una cosmovisión específica en relación con la noviolencia.

[5] Es interesante la posición planteada por Germán Rey sobre este y otros aspectos de la comunicación, especialmente hablando de medios de comunicación  en su artículo Gritar en Sueños, Revista Diálogos de la Comunicación. Revista de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, FELAFACS. 324-325

[6] Me parece importante insistir en que en muchas ocasiones se hacen juicios de valor muy fuertes a quienes teniendo conocimiento de situaciones graves de violencia o viviendo situaciones de violencia extrema “no hicieron nada”. En ello es importante considerar las circunstancias personales, la historia de vida de cada uno y qué ha movido la “aceptación” de estas situaciones. Por ejemplo, cuando una mujer es maltratada y pese a hacer la denuncia a las autoridades judiciales, retira los cargos casi inmediatamente; o cuando una madre conoce situaciones de abuso de algunos de sus hijos/as y no las denuncia; o cuando una comunidad ha sido testigo de abusos o de masacres y no las ha denunciado. En estas circunstancias la renuncia a la violencia tiene efectos muy positivos pero supone asumir un riesgo que antes ni la persona ni la comunidad habrían pensado. Lo que queda no es culpabilizar y hacer juicios de valor sobre lo que no se hizo, sino incrementar las ventajas de romper el círculo y construir hacia delante, así es como entiendo la frase: “planear futuros pacíficos”.

[7] Ver, GARCÍA, 1996: 202.

[8] Un ejemplo de este principio está detalladamente narrado en el libro en cuestión, donde se relata el episodio de la llegada de unos paramilitares al corregimiento la India, cuando ya se habían hecho las declaraciones de noviolencia. Tanto el contacto directo como el lenguaje sencillo pero amable eran elementos que desarmaban inmediatamente. (GARCIA, 1996: 255)  En este mismo sentido, coincidimos Pablo Simon cuando dice que “la experiencia de la noviolencia es pues la experiencia del rostro, que es también la experiencia de la responsabilidad.  Ante el rostro no es posible la indiferencia, su mero estar ahí me hace responsable de lo que le pueda suceder” (SIMON, 1991:58)

[9] El relato es difícil de sintetizar en estas líneas, en donde señalamos lo que se analizaron como desaciertos, sin embargo merece la pena verlo completo, especialmente el capítulo El rayo que no Cesa. (GARCÍA, 1996: 253-289)



* Claudia C. Caicedo es abogada Colombiana, Master en Derechos Humanos, Magistra en Estudios Políticos y actualmente estudiante del Doctorado en Paz, Conflictos y Democracia de la Universidad Jaume I. Su experiencia profesional ha sido relacionada con la regulación pacífica de conflictos, desde el trabajo en la Corte Constitucional de Colombia, el programa de Mediación Escolar hasta la asesoría en la construcción de la Política de Prevención de la Violencia Intrafamiliar, Haz Paz.